La Devoción al Corazón de Jesús

La Consagración al Sagrado Corazón de Jesús:

Un Pacto de Amor y Abandono

"Cuida tú de mi honra y de mis cosas; que mi Corazón cuidará de ti y de las tuyas"

La Consagración al Sagrado Corazón de Jesús es un "pacto" de amor y abandono. Se considera la práctica fundamental de esta devoción.

Esta consagración es un convenio solemne, no un mero rezo de fórmulas.

Su propósito es establecer el imperio del amor de Jesús en todos los corazones.

Definición: El Pacto Central

El pacto se resume en la promesa bilateral de Jesús:

"Cuida tú de mi honra y de mis cosas; que mi Corazón cuidará de ti y de las tuyas".

Implicaciones Prácticas (Nuestra Parte)

La consagración exige dos acciones principales del fiel:

1. Cuidar de Su Honra (Apostolado y Caridad)

La parte más importante es cuidar de los intereses de Jesús, que son las almas.

Origen de las Promesas

El Sagrado Corazón de Jesús reveló las promesas a Santa Margarita María de Alacoque. Este evento ocurrió el 16 de junio de 1675.

Contenido: Las Doce Promesas

Las promesas son un conjunto de Doce Promesas del Sagrado Corazón. Se conceden a quienes desagravian Su Corazón los primeros Viernes de mes.

Su contenido abarca bendiciones temporales y espirituales:

+ Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.

+ Daré paz a sus familias.

+ Las consolaré en todas sus penas.

+Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

+ Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.

+ Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.

+ Las almas tibias se volverán fervorosas.

+ Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.

+ Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.

+ Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.

+ Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.

  • Gran Promesa

Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

Origen y Contenido de las 12 Promesas

La Devoción al Sagrado Corazón tiene sus raíces en la contemplación del amor de Cristo manifestado a través de su costado traspasado a lo largo de la historia de la Iglesia. Se considera que surgió espontáneamente de la fe viva y la piedad ferviente hacia el adorable Redentor y sus gloriosas heridas, y no debe su origen a revelaciones privadas.

Su manifestación clara y admirable difusión se debe principalmente a las experiencias místicas de Santa Margarita María de Alacoque entre 1673 y 1675, y al celo de su director espiritual, el San Claudio de la Colombiere. Figuras anteriores, como San Juan Eudes, ya habían establecido el primer oficio litúrgico en honor al Sagrado Corazón de Jesús en 1672.

La importancia de las revelaciones a Santa Margarita María es que atrajeron la atención de los hombres a la contemplación y veneración del amor misericordioso de Dios, utilizando Su Corazón como el símbolo más apto.

El Papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a la Iglesia Universal en 1856, reconociendo que este culto constituye la "suma de toda la religión" y un camino eficaz para el conocimiento y la imitación de Cristo.